Terapia Breve y Cursos

24
enero
2019
24 enero 2019

10 ideas para una primera sesión en Terapia Breve Centrada en Soluciones

“Jorge, mañana tengo una consulta con una persona que está pasando por esto……..¿cómo puedo abordarla?”

“Jorge, voy a trabajar con una persona que se acaba de separar del novio y está pasando un mal momento, no sabe cómo hacer para olvidarla. ¿Qué me aconsejas hacer?”

“Jorge, te cuento que mañana voy a a recibir a una persona que pasa por esto…….¿Qué puedo hacer? ¿Cómo estructuro la entrevista?”

Este tipo de preguntas las recibo a diario y es común cuando nuestra formación académica en la universidad y también en el posgrado se reduce a un conocimiento experto que señala que la nuestra es una profesión privilegiada por saberes cuya finalidad es ir creando categorizaciones basadas en los problemas que presentan las personas en consulta. Como si las palabras fueran el mapa, convirtiendo estas categorizaciones en terreno fértil para una práctica apoyada en «protocolos» y «estrategias» para cada «problema» y sufrimiento, con alternativas de soluciones que se entregan sin privilegiar la colaboración a través de la co-construcción de significados.

Así que, ¿cómo responder a estas preguntas informado por la práctica centrada en soluciones?

Muy sencillo.

Cada conversación es única como lo es cada persona. Ingresar en una conversación con una pre-definición de un acontecimiento único como la conversación, será, te lo aseguro, limitante.

Los únicos saberes previos a la conversación son los que nos informa cada principio y cada idea con la que intencionamos nuestra práctica.

La intencionalidad, porque todos tenemos una intención desde la posición en que nos sentamos a conversar- es fundamental.Lo único que puede sentar las bases de una conversación son las ideas y principios que informan nuestra práctica moldeando una ética particular de trabajo.

Mientras más claros tengas tus principios, más visible será tu intención, y mientras más confíes en tu intención consciente de una ética, mayor seguridad y confianza encontrarás en cada conversación.

No existe una fórmula para cada conversación pero si puedo compartir unas ideas que se desprenden a su vez de unos principios que conforman un marco para la práctica centrada en soluciones.

1. Ofrece comodidad, confianza y seguridad

Cuando llegamos por primera vez a un lugar esperamos ser recibidos amablemente, sin tensión ni demasiado tiempo de espera. Tu presentación y tus primeros intereses serán lo que defina el modo en que las personas se perciban a sí mismas en la relación terapéutica. Asegúrate de compartir un interés que permita que las personas puedan verse a sí mismas como capaces privilegiando sus conocimientos.

¿Te sientes tú misma o tú mismo cómodo en el espacio en que trabajas? ¿Te ofrece tu espacio seguridad, comodidad y confianza? ¿Sientes orgullo por el espacio que has creado?

2. Escucha con atención

Todo lo que tienes que oír es inicialmente más importante que lo que tienes que decir.

3.  Asegúrate de encontrar ese modo particular que tiene la persona de colaborar contigo

La resistencia no es un concepto útil. Si encuentras dificultades para lograr colaboración es porque probablemente no estás atendiendo ese modo único que tiene cada persona de colaborar. Privilegia observar el marco de referencia de la persona y usar sus propias historias para crear argumentos para la conversación. No existe la persona resistente, existe más bien un terapeuta poco colaborador.

 

4. Interésate en descubrir aquello que las personas están deseando

El proceso será más sencillo si empiezas con el final en mente. Apoya la imaginación, confía en la creatividad de la gente y permite que ellas mismas puedan generar alternativas.

5. Recuerda que no se trata de conseguir que las personas cambien

Se trata de apoyar que las personas consigan lo que están deseando usando sus propios conocimientos, habilidades y recursos.

 

6. Intenta no ser más entusiasta que la persona sobre las necesidades de cambio.

A veces, inadvertidamente, empujamos a las personas a crear y hacer esfuerzos en situaciones en las que aún no están interesadas, y llegamos a frustrarnos cuando nuestras ideas no son tomadas en cuenta.

 

7. Que cada pregunta sea una invitación para sostener una conversación centrada en las descripciones antes que en las soluciones

Busca obtener detalles, permitir que la gente narre y cuente su propia historia. La evolución del significado es resultado de la evolución de las historias. Construir descripciones será más importante que construir soluciones en el sentido de buscar que las personas pueden describir con detalle, situando cada historia en un contexto determinado por un espacio, tiempo y protagonistas, en lugar de reducir el proceso a preguntas tan ingenuas como:

«¿Y qué te imaginas que será la solución?»

Descarta esta clase de preguntas: son estériles.

 

8. Eres responsable de lo que ocurren dentro de la sesión, de lo que pase fuera es responsable cada persona

Conociendo esto es importante que te asegures de que todo lo que ocurra en la sesión pueda crear las mejores condiciones para que la persona actúe y se sienta capacidad para ir creando diferencias. Recuerda y considera los factores extraterapéuticos.

 

9. Asegúrate de haber encontrado lo que la persona realmente estaba deseando

Muchos impases y situaciones en las que sientes en que no sabes hacia dónde dirigirte suceden cuando has descuidado obtener una clara descripción, detallada, del futuro deseado. Recuerda comenzar con el final en mente conociendo el destino de la terapia. Si te encuentras en una situación de impuse, vuelve al comienzo, asegurándote de comprender qué espera la persona que ocurra como resultado de la conversación.

 

10. Trata a las personas de manera inteligente

¿Acaso hay otra manera? ¿Hay otra forma de vivir que no sea inteligentemente? A menudo, frente a un niño, niña o adolescente, los profesionales de la salud asumen posiciones que limitan la creatividad y posibilidades de los más pequeños, creen que hay que dirigirse a ellos y ellas de manera disminuida, dirigiéndose más bien a papá y mamá sin considerar que niños, niñas y adolescentes no sólo pueden tomar decisiones inteligentes, sino también pueden participar en conversaciones inteligentes donde se les permita asumir el control y la responsabilidad sobre sus propias vidas.

Si tratas a una persona como a una persona inteligente y digna de confianza, aumentas las posibilidades de que las personas actúen de manera inteligente y se dirijan a nosotros con confianza.

 

CONCLUSIONES

No existe una manera propia de abordar una situación pre-diseñándola. Lo más importante es que conozcas y, sobretodo, creas en lo que practicas. Más importante que la técnica es la actitud con que se desarrolla y se produce.

Asegúrate de conocer qué esperan las personas en cada conversación, qué esperan llevarse como resultado de la misma, cómo se darían cuenta que visitarnos fue una buena idea, qué diferencias esperan configurar cuando hallamos terminado esta conversación y también averiguar qué es lo que las personas ya vienen haciendo para vivir de la manera en que están deseando vivir; porque todas las personas llegan a consulta habiendo hecho algo para cambiar su situación afrontándola.

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Jorge Ayala