Terapia Breve y Cursos

4
abril
2018
4 abril 2018

Coaching y Terapia Breve Centrada en Soluciones: ¿en qué se parecen y en qué se diferencian?

Si el coaching no se hubiese inventado como disciplina, bastaría con una buena combinación entre terapia breve centrada en soluciones y supervisión centrada en soluciones para dar con algo parecido, señalan en el capítulo Coaching de su libro «Solution Focused Brief Therapy: 100 key points and techniques», los co-autores del equipo de BRIEF, en Londres, para elaborar una buena relación entre las diferencias y las similitudes que encuentran entre los procesos de coaching y de terapia breve centrada en soluciones.

Hace años me vengo dando cuenta de que cuando llega el momento de señalar alguna diferencia con la terapia, los autores de libros de Coaching muestran un conocimiento limitado que reduce los cambios y posibilidades de la terapia hoy en día, sobretodo de aquellos enfoques que se alejan de los principios modernistas y de pensamiento lineal. Comúnmente confunden psicoterapia con psicoanálisis. Por ejemplo, en el libro de Leonardo Wolk, «Coaching, el arte de soplar brasas», el autor empieza por señalar que «coaching es una disciplina que resulta ser terapéutica, más no psicoterapéutica», para señalar luego que la psicoterapia es un campo más abarcativo, donde se ahonda en la historia del sujeto, relaciones vinculares, situaciones traumáticas, mecanismos de defensa, etc., para terminar señalando, «de forma reduccionista», cómo él mismo clasifica su argumento, que el coaching se aproxima a lo sintomático mientras que la psicoterapia aborda los conflictos, intentando observar más allá de los síntomas. Como anécdota, señala que cuando un cliente le pregunta si lo va a analizar o no, él señala: «Coaching no es diván corporativo». (Habría que contarle a la psicoterapia tampoco tiene que ser un diván corporativo o clínico.)

Y el mismo argumento he oído a algunos profesionales del coaching en varias entrevistas, quizás sin mayores referencias de las que pueden argumentos como el de Wolk.

Pero, para ser exactos y siguiendo el argumento de nuestros amigos de BRIEF, podemos señalar que ambos procesos, el de la Terapia Breve Centrada en Soluciones y el Coaching Breve Centrado en Soluciones tienen algo en común: son procesos conversacionales donde las 3 preguntas principales son:

1. ¿Cuál son tus deseos y esperanzas con este encuentro?
2. ¿Qué sería distinto si estos deseos se cumplieran?
3. ¿Qué estás haciendo ahora que puede contribuir en la realización de estos deseos?

 

Y ahora, en el campo de las diferencias, podemos señalar lo siguiente:

1. En el coaching, las personas comúnmente están enfocadas en lograr un objetivo o propósito, relacionado frecuentemente con algún aspecto de su actuación/performance en la empresa o el campo de la vida que ocupe en el coaching. Mientras que en la terapia las personas generalmente llegan a consulta con un problema que desean resolver y quieren desaparecer de sus vidas, por ejemplo: «no quiero estar deprimido, no quiero vivir de esta forma».

 

2. La segunda diferencia es de poder: una persona que llega a consulta presentando un problema puede colocarse a sí misma en una situación vulnerable. Llega sin motivos para suponer que quien será su terapeuta está libre de practicar alguna clase de poder sobre ellos, sin pensar en los efectos de sus acciones. El coaching, en cambio, tiene una ética distinta. La persona, comúnmente, presenta sus aspiraciones antes que sus problemas y compartirá una relación más parecida a la que tiene con otro profesional, por ejemplo con un contador o un abogado, más que con un terapeuta. Asumen que poner la mente o el cuerpo en manos de otra persona puede ser más bien un riesgo para su carrera.

 

3.La última diferencia es de responsabilidad. Pregunta a pregunta, respuesta a respuesta, hay poco que distinguir si ambos procesos -Coaching y terapia- están centrados en soluciones. Incluso las personas podrían mostrar deseos muy parecidos y hasta idénticos, siendo el más común en la experiencia del equipo de BRIEF, “tener más confianza”. Sin embargo, si el director de una compañía está buscando tener más confianza y no lo logra, es probable que eso se convierta en molestia o irritación más que en un gran problema para su carrera. Sin embargo, si una persona que se considera muy deprimida y va ganando más confianza en su camino de retorno a una vida confortable, tendrá una posición muy diferente si en algún momento la terapia para él o ella, “falla” o «se estanca».

 

Para terminar, los co-autores del libro concluyen señalando que las terapias basadas en el conocimiento experto, donde cada terapeuta privilegia por encima de los deseos de las personas, su propio deseo y marco de referencia conceptual para saber “qué es lo que anda mal con esta persona” y “cómo podríamos arreglar su situación”, desarrollan su práctica guiados más por cuestiones de poder y responsabilidad con su propio conocimiento. Cuando cada terapeuta asume que «sabe» con un conocimiento apriori, las personas que asisten a la consulta deben seguir obedientemente cada una de las indicaciones y deseos del terapeuta. Si la persona no sigue al terapeuta, el terapeuta declina su responsabilidad y culpa a la persona calificándola como poco motivada o resistente.

CONCLUSIÓN

Si hay algo que comparten el coaching y la terapia breve centrada en soluciones es un profesional curioso y posicionado horizontalmente en su relación con las personas, situación que resultará muy útil en la tarea de ayudar a las personas a que reconozcan cuáles son sus deseos, recursos, fortalezas y posibilidades, para tener mejores referencias de su propio conocimiento y aclarar cada uno de sus propósitos.

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Jorge Ayala