Terapia Breve y Cursos

4
febrero
2019
4 febrero 2019

Porqué formular objetivos es una labor innecesaria

No puedo recordar haberme planteado un solo objetivo los últimos años. Algún objetivo real.

Hice varias cosas y todavía hay un número grande de cosas que quiero pero si no las hiciera, estaría muy bien. Podría vivir tranquilo y con mucha comodidad. Hay objetivos que hubiese sido buenísimo tener pero cuando miro atrás no puedo decir que estoy arrepentido de no conseguirlos.

No me muevo de esa manera.

Hago cosas todos los días, intento hacer algunas nuevas y vuelvo a otras viejas, diseño cursos, escribo y me muevo con muchas ganas de progresar, quiero mejorar las cosas para mi, mi trabajo, mi familia y mi comunidad. Pero jamás me propuse un objetivo. Simplemente no es la manera como planifico las cosas.

Un objetivo es algo que si lo tienes, desaparece. Una vez que lo alcanzas, se va. Siempre puedes crear otros pero no funcionará siguiendo los mismos pasos con que conseguiste el anterior aunque puedes mantener una o más piezas de lo que funciona.

Cuando pasas del primer objetivo al segundo objetivo, el primero ya quedó atrás. Luego del segundo pasas al tercero y el segundo queda nuevamente atrás. Yo no me acerco a las cosas de hito en hito y de parada en parada. Me acerco a ellas continuamente y solo quiero seguir pase lo que pase en el camino.

Acabo con lo que esté trabajando en ese momento y continúo abordando el trabajo y la vida de la misma manera.

Cuando alquilé mi primer espacio para la consulta jamás pensé que terminaría construyendo una escuela online. Jamás imaginé que iba a terminar escribiendo cursos y promoviéndolos en redes sociales y a través de correos electrónicos. Yo pensaba que estaba rentando un espacio para la consulta y en el camino terminé usándolo para escribir y crear todas las cosas que hoy me permiten vivir de lo que hago. No tenía el objetivo de crear una escuela online y acabé enseñando, incluso viajando otros países para dictar talleres. No hubo metas ni objetivos en el camino, hasta donde yo recuerde.

Pero algo si tuve claro: cómo deseaba vivir el futuro.

Tenía en la cabeza una historia sobre mi futuro preferido. Estaba deseando construir una vida que me permitiera cada vez salir menos de casa, hacerlo todo desde un sólo lugar, como en un viaje inmóvil, poder trabajar desde cualquier lugar del mundo sin estar atado a una institución o a una oficina. Tenía claro que quería estar para mi familia, en casa, despertar con mi hija, acompañarla a la escuela, recogerla de la escuela, pasar la tarde con ella y salir para la consulta cuando su madre haya llegado a casa.

Nunca usé la palabra objetivo y si la usé, creo que no quise decirlo de esa manera. Era solo una palabra que elegí porque era sinónimo de otra cosa desconocida hasta entonces. Definir como deseo vivir en el futuro no tiene nada que ver con objetivos. Tiene que ver con darle continuidad a la vida y poco de moverme en hitos, que terminan finalmente siendo sólo referencias.

Me gusta mucho lo que dijo Jim Coudal sobre los objetivos:

La razón por la que la mayoría de nosotros no estamos contentos la mayor parte del tiempo es que no nos fijamos nuestras metas para la persona que vamos a ser cuando las alcanzamos, sino que establecemos nuestros objetivos para la persona que somos cuando los establecemos.”

Eso lo resume todo para mí.

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Jorge Ayala